Que puedo decir, si aun siento la necesidad de verle. Que puedo añorar, si en cada instante creo el tiempo crecer cuando no está. No hay muchas cosas que pueda contar, pero las pocas que sé, son toda verdad.
Sus labios son dulces, suaves casi frágiles.
Su mirada fracciones de timidez, arduo resentimiento quizás pena y ternura.
De sus manos, la pureza al tocar, decisión y competitividad.
En su voz la elocuencia, árida sinceridad que a veces quema y otras te abrazan.
De sus hoyuelos en las mejillas, la ingenuidad de su encanto.
Que puede decir, si aun siento la necesidad de verle, de acariciarle de sentirle. No alcanzo a comprender…
Sé, que tras su fachada de valentía, se encuentra la ternura y la timidez, como de reojo mira y su voz dulce pregunta ¿qué? , puedo describirle y sentirle cerca, puedo decirte que ha forjado su vida anhelando el cariño, que desconfía y se apena, que se resguarda del querer, que busca una mano amiga y esa caricia suave que le haga sonreír. Puedo decirte mucho, y a la vez nada, porque su vida ha sido complicada. En rara ocasión pide ayuda y se auxilia en los demás. Es independiente, y parece a nadie necesitar. De su familia guarda la lealtad y el hábito. Pero aún así su corazón alguien necesita calmar. Es sociable y realista, en las noches se deja soñar, mas con el día despierta y vive la realidad. Apartando el romanticismo de su persona cree a salvo estar, sin embargo algo quiere y no se atreve a preguntar.
Le he escuchado en batallas del día a día y en cuanto el tiempo no le deja respirar. Y a veces me muero, por no poderle ayudar.
No puedo decirte el resto de cosas, solo que es alguien extraordinario, alguien especial.
Sin embargo te diré que en el rato que paso a su lado, el tiempo por instantes se detiene, mi mundo gira cuando me mira, cuando sus palabras me envuelven y no puedo parar de escuchar, siempre con la necesidad de saber algo nuevo, de volverle a ver, de tenerle cerca y saber aún más como es. Solo puedo decirte, que sus labios me han hecho adicto, que su mirada ha derrumbado mi alma y que no puedo sentir mayor interés que el que siento a cada instante en el que puedo verle.
Puede que sea una locura, puede que el tiempo me haga errar, puede que este loco y no comprenda, puede tan solo que me este gustando y no lo pueda parar.
Pero es inevitable no poder derrumbarse cuando me mira y sonríe, cuando calla en silencio y me besa despacio.
Es inevitable no sentir… cuando me coge de la mano.
miércoles, 16 de junio de 2010
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